¿Cómo descubrí que enseñar online era para mí?.
- marlenetarazonag
- 19 may 2025
- 2 Min. de lectura
Un cambio que nunca imaginé
Si me hubieran dicho hace algunos años que iba a enseñar desde una pantalla, en la tranquilidad de mi casa, con niños de distintos lugares... probablemente no lo habría creído. Pero la vida me llevó por este camino, y al principio, confieso que me sentía perdida.
Comenzar fue un salto al vacío
No tenía todo resuelto. Me preguntaba si los niños realmente aprenderían así, si lograría conectar con ellos a través de una pantalla. Me frustraba cuando algo técnico fallaba, cuando no sabía qué materiales usar o cómo mantener su atención.Pero también había algo dentro de mí que me decía: "Esto puede funcionar, si te das la oportunidad."Y eso hice: me di la oportunidad.

Lo que descubrí en el camino
Poco a poco fui notando algo muy valioso: al trabajar con niños de forma individual, lográbamos muchos más objetivos.Las clases se volvían más cercanas, más humanas, más efectivas. Ellos se sentían seguros, se atrevían a preguntar, a equivocarse, a intentarlo otra vez. Y yo podía ver su avance más claro, más rápido... más real.
También empecé a conocer mejor a las familias. La relación no era solo de “profe-apoderado”, era una alianza. Una confianza mutua que me permitió personalizar aún más cada clase, adaptarla a las necesidades reales de cada niño y acompañar con amor.

Descubrí tranquilidad y libertad
Entendí que enseñar no tenía que ser una carrera contrarreloj, ni estar llena de presiones. Pude respirar, crear con calma, y encontrar mi propio ritmo. Me sentí más libre que nunca para elegir los métodos que realmente funcionan, para dejar atrás la rigidez del aula y enfocarme en lo más importante: que los niños aprendan felices.

Conexiones que me cambiaron
Gracias a este camino online, conocí familias maravillosas, colegas de distintas partes, y niños que dejaron huellitas en mi corazón. Me di cuenta de algo que ahora tengo muy claro:enseñar online no es menos, es simplemente distinto.Y para mí, fue la mejor decisión que pude tomar.

Hoy…
Hoy miro atrás y sonrío. Porque no solo descubrí una forma de enseñar, sino una forma de vivir que me hace sentir más alineada con lo que soy: profe, emprendedora, soñadora y humana.Y cuando un niño me dice con su vocecita tierna “la flor bonita es de Juan”, con una sonrisa enorme porque logró construir una oración… yo también sonrío. Porque sé que estoy justo donde tengo que estar.
¿Y tú?
¿Te has atrevido a probar algo nuevo en tu vida profesional?Me encantaría leerte.
Gracias por leer hasta aquí.
Abrazo.

Comentarios